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Adolfo Cambiaso revela el costo físico de su carrera en Otro día perdido

Nora Lafón Editora de espectáculos y analista de televisión De Chismes

Por Nora Lafón

Adolfo Cambiaso revela el costo físico de su carrera en Otro día perdido De Chismes © dechismes.com
Adolfo Cambiaso revela el costo físico de su carrera en Otro día perdido © dechismes.com

Adolfo Cambiaso sorprendió en Otro día perdido al hablar sin filtros sobre las lesiones que enfrenta tras años en el polo profesional y cómo esto afecta su vida diaria y familiar

La imagen de Adolfo Cambiaso como leyenda del polo mundial quedó en segundo plano cuando, en una entrevista televisiva, el propio deportista admitió que su cuerpo está marcado por el desgaste extremo. La confesión, realizada en el programa Otro día perdido, dejó claro que la vigencia en el alto rendimiento tiene un precio que no siempre se ve desde las tribunas.

El testimonio que impactó en televisión

Durante su participación en el programa conducido por Mario Pergolini, Cambiaso no esquivó el tema de las lesiones. A sus 51 años, el jugador reconoció que arrastra múltiples secuelas físicas tras décadas de competencia profesional. La sinceridad con la que describió su estado sorprendió incluso al conductor, al enumerar problemas en los aductores, la espalda y la columna, además de molestias cotidianas que afectan su rutina fuera de la cancha.

El propio Cambiaso explicó que mantenerse activo en un deporte tan exigente es una excepción a su edad. Actualmente comparte equipo con su hijo y su sobrino, pero es el único jugador de su generación que sigue en actividad. La diferencia de edades dentro del equipo es notoria, y el desgaste acumulado se refleja en cada movimiento.

El polo y sus consecuencias fuera de la cancha

Más allá de los logros deportivos, Cambiaso puso el foco en el costo personal de una carrera tan prolongada. Según relató, el dolor y las molestias físicas ya forman parte de su día a día, al punto de dificultar tareas simples. La convivencia con lesiones crónicas es una realidad que, según el propio deportista, no suele mostrarse en los medios ni en las transmisiones de los torneos.

El testimonio también incluyó la preocupación de su entorno familiar. María Vázquez, su esposa, le ha sugerido en varias ocasiones que baje el ritmo y priorice su salud. Sin embargo, Cambiaso admitió que sigue compitiendo por pasión, aunque cada vez es más consciente de los límites que le impone el cuerpo. Los kinesiólogos lo acompañan a cada evento, y los cuidados se han vuelto parte esencial de su rutina.

El final de una etapa histórica

Si bien Cambiaso no anunció una fecha concreta de retiro, sus palabras dejaron entrever que el cierre de su carrera profesional está más cerca que nunca. El propio jugador reconoció que ya disputa sus últimos partidos y que la exigencia física del polo no permite prolongar la trayectoria indefinidamente. La ambición competitiva sigue presente, pero el desgaste acumulado marca el ritmo de sus decisiones.

La entrevista en Otro día perdido no solo mostró el lado menos glamoroso del deporte de alto rendimiento, sino que también abrió una conversación sobre los límites físicos y emocionales que enfrentan los atletas veteranos. La experiencia de Cambiaso sirve como recordatorio de que la permanencia en la élite tiene consecuencias que trascienden los trofeos y las victorias.

El impacto en la vida familiar y profesional

La preocupación de la familia de Cambiaso no es menor. El riesgo de nuevas lesiones y la necesidad de cuidados constantes afectan la dinámica cotidiana, tanto en casa como en los viajes de competencia. La presencia de su hijo y su sobrino en el equipo agrega una dimensión emocional, pero también refuerza la idea de que el ciclo profesional del polista se acerca a su desenlace natural.

El caso de Cambiaso ilustra cómo el alto rendimiento puede condicionar la vida personal y familiar de los deportistas, incluso cuando la pasión por el juego sigue intacta. La decisión de cuándo retirarse no depende solo de la voluntad, sino también de la capacidad física real para sostener el ritmo de competencia.

En el mundo del deporte profesional, el retiro definitivo suele diferenciarse del final de una temporada o de una pausa temporal. Mientras que el cierre de una temporada implica un descanso programado y la posibilidad de regresar, el retiro marca el fin de la carrera activa y el inicio de una nueva etapa fuera de la competencia. Para figuras como Adolfo Cambiaso, la transición no solo es física, sino también emocional y familiar, y suele estar acompañada de una reflexión profunda sobre el legado y el bienestar personal.

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