Aleks Syntek convirtió su respuesta a las críticas en una nueva disputa pública. Después de cerrar la Noche Mexicana de la alcaldía Benito Juárez el 15 de septiembre, publicó en Instagram un mensaje contra medios y usuarios. Los acusó de lucrar con mentiras y presentó el episodio como parte de una campaña contra su carrera.
La reacción tras el concierto
Durante el espectáculo por el Grito de Independencia, Syntek pidió a sus seguidores que lo defendieran de los comentarios que circulaban en redes sociales. El momento que más atención recibió ocurrió cuando un asistente le pidió una canción de Marco Antonio Solís. El cantante respondió que no la interpretaría porque no era de su autoría.
El episodio más viral del concierto ocurrió cuando Syntek se negó a cantar una canción solicitada de Marco Antonio Solís porque, según explicó, no era una composición suya.
Los videos de la presentación comenzaron a circular después del evento. A partir de esas imágenes, algunos usuarios describieron la conducta del cantante como un supuesto "brote psicótico" y cuestionaron su estado. Esa etiqueta pertenece a la reacción en redes sociales. El material disponible no confirma un diagnóstico ni permite establecer una condición médica.
El mensaje en Instagram
Horas después, Syntek publicó frases sobre la industria del entretenimiento, el periodismo y la cultura. Según su versión, algunas personas monetizan con mentiras. También acusó a periodistas de ocultar información para manipular al público y obtener más dinero. El mensaje del 16 de septiembre terminó con la frase de que "la luz ya viene" y de que los justos serían recompensados.
También afirmó que el sector premia a personas deshonestas y castiga a artistas que han dedicado su vida a México y su cultura. En el mismo texto mencionó abusos contra niños, abuelas y mujeres embarazadas. No explicó a qué hechos concretos se refería ni identificó a las personas involucradas. Más tarde, según reportes sobre sus publicaciones, dijo que en un concierto anterior supuestos "vándalos" habían lanzado elotes y cerveza hacia sus seguidores. Presentó ese episodio como una explicación de su enojo.
El 17 de septiembre, Syntek pidió a sus seguidores que no se preocuparan y aseguró que no entraría en pánico por la polémica: sostuvo que el tiempo le daría la razón y que la situación era temporal. Un día después también circularon declaraciones en las que anunció que se alejaría de México para buscar una supuesta salvación mental y espiritual, aunque no se informó de una conclusión médica oficial.
El mensaje terminó con una referencia a la llegada de la luz y a una futura recompensa para los justos. Por su estructura fragmentada y la falta de contexto, la publicación no aclara si cada acusación estaba relacionada directamente con el concierto de Benito Juárez. Tampoco se han difundido declaraciones oficiales de la alcaldía o de autoridades regulatorias que confirmen conclusiones médicas o disciplinarias.
Una cadena de polémicas
La respuesta coincide con una postura que Syntek ya había expresado en otras controversias. En julio, fue cuestionado por compartir una imagen generada con inteligencia artificial en la que Ozzy Osbourne aparecía como su supuesto heredero simbólico del rock. Entonces sostuvo que sus logros eran sacados de contexto para intentar cancelarlo en redes sociales. También describió su música como una propuesta dirigida a quienes habían despertado de la Matrix y buscaban un camino espiritual.
El cantante ha criticado de manera reiterada al reguetón y a figuras como Bad Bunny. Considera que la música urbana desplaza al pop y al rock de las listas de popularidad. Esa confrontación forma parte del contexto para entender por qué sus publicaciones suelen presentarse como una defensa de su identidad artística frente a la industria.
Otro episodio que alimentó las burlas fue el relato de un encuentro con Shakira en el camerino de un concierto en México. En una entrevista para Azteca para el Mundo, Syntek aseguró que la cantante colombiana lo elogió por su apariencia y confundió a su hija con su hermana. El músico dijo que se sintió incómodo porque su esposa estaba presente y describió a Shakira como coqueta.
En redes, la anécdota fue comparada con los relatos de Martha Higareda. Syntek defendió su cercanía con Shakira desde los programas de MTV en Argentina. En otra historia, recordó que un empresario lo presentó a Elton John como el Elton John mexicano. Afirmó que el británico respondió con una broma similar. Syntek incluso compartió una fotografía de ambos, aunque reconoció que muchas personas no le creen cuando cuenta el encuentro.
Lo que sí está confirmado
El dato comprobable es que Syntek se presentó el 15 de septiembre en la alcaldía Benito Juárez. Pidió respaldo a sus seguidores, discutió con un asistente por una canción de Marco Antonio Solís y después difundió varios mensajes en Instagram. Las acusaciones de los usuarios sobre un supuesto brote no constituyen una confirmación médica. El material disponible tampoco incluye una declaración profesional que respalde esa interpretación.
La reacción debe leerse dentro de una trayectoria reciente de choques con críticos y con sectores de la música urbana. Como ocurrió en otro enfrentamiento público relacionado con una figura musical, la controversia nació de declaraciones y respuestas expuestas ante una audiencia amplia. Las versiones que circulan no tienen todas el mismo nivel de evidencia.
En este caso, el concierto y las publicaciones existen. No está confirmado que Syntek haya atravesado una crisis médica ni que detrás de las críticas exista una campaña coordinada. La cobertura responsable debe separar esas dos cosas. Presentar una etiqueta de redes como diagnóstico convertiría una reacción especulativa en un hecho que el material disponible no sostiene.
Syntek respondió a un episodio incómodo del escenario y volvió a elegir la confrontación directa como defensa pública. Su anuncio de que se alejaría de México, acompañado de la promesa de regresar con "excelentes noticias", amplió la polémica después del concierto. El hecho central no es un diagnóstico. Es la forma en que una presentación musical terminó convertida en otro capítulo de su disputa permanente con la conversación digital.