El sábado 10 de octubre de 2026, el corte llegó pocos minutos antes de la hora prevista para terminar el concierto en la Plaza de Toros México.
Primero dejó de escucharse el sonido. Después se apagaron las luces y el personal empezó a desalojar el recinto. No se informó públicamente con detalle cuál fue la causa ni quién tomó la decisión.
Un cierre abrupto
La velada se había planteado como una celebración de la trayectoria del llamado «Rey del Acordeón». Ayala compartió la noche con Eduin Caz, vocalista de Grupo Firme, y Banda El Recodo. También estaba previsto grabar el concierto en video como recuerdo de la gira «Historia de un Final», vinculada con sus 80 años de vida y 72 años de carrera musical.
Ramón Ayala celebraba 80 años de vida y 72 años de trayectoria musical durante la fecha de su gira de despedida en la Plaza de Toros México.
La secuencia de la interrupción quedó recogida en la crónica de Récord. En vez de despedirse ante los asistentes, Ayala perdió ese último momento frente al público.
La explicación pendiente
Algunos reportes señalaron que el evento habría llegado al límite del horario permitido. Pero esa versión no aclara quién ordenó el corte ni confirma el motivo administrativo. Las publicaciones disponibles no identificaron una resolución oficial que citara una norma o permiso para respaldarla.
Después del desalojo circularon señalamientos sobre una supuesta intervención del alcalde de Benito Juárez, Luis Mendoza. La alcaldía negó haber solicitado que se detuviera el concierto o haber ordenado la evacuación. Atribuyó la decisión a la producción de Ayala y rechazó que Mendoza hubiera dado personalmente la orden.
Hasta el 11 y 12 de octubre, Ramón Ayala, su producción y la administración del recinto no habían difundido una explicación detallada que precisara la causa ni la secuencia de instrucciones.
La alcaldía de Benito Juárez sostuvo que no pidió detener el concierto ni ordenó desalojar al público, y atribuyó la decisión a la producción de Ramón Ayala. Esa versión no vino acompañada de una explicación pública detallada que aclarara el motivo exacto del apagón o la cadena de instrucciones.
Una despedida incompleta
La convocatoria habló de cerca de 45 mil asistentes. Las imágenes compartidas en redes mostraron el recinto lleno antes de la salida del público. Algunos asistentes, según el relato disponible, habían viajado a la capital mexicana para ver a Ayala.
La presentación también estaba pensada para quedar registrada. Otro relato sobre la historia del espectáculo mexicano aparece en la familia de Llano. Esa historia recorre el rock y la televisión, pero no está relacionada con la organización de este concierto.
Los datos del desalojo
Los reportes disponibles confirman que se cortó el sonido, se apagaron las luces y el público salió antes de que Ayala pudiera despedirse. La alcaldía negó haber ordenado la interrupción y señaló a la producción como responsable de la decisión. No se publicó una explicación detallada que permitiera verificar la causa exacta ni cómo se coordinó la salida.
El límite de horario y posibles cuestiones administrativas circularon como explicaciones, pero no quedaron acreditados mediante una norma ni una resolución oficial. El público tuvo que abandonar la Plaza de Toros México antes de que Ramón Ayala pudiera cerrar el concierto.