• 4 in de lectura
  • Publicado
  • Actualizado

Hernán Casciari revela cómo una broma inspiró la película Canelones

Nora Lafón Editora de espectáculos y analista de televisión De Chismes

Revisado por Nora Lafón

Hernán Casciari revela cómo una broma inspiró la película Canelones De Chismes © dechismes.com
Hernán Casciari revela cómo una broma inspiró la película Canelones © dechismes.com

El escritor argentino compartió detalles sobre el origen real de Canelones y cómo su experiencia personal se transformó en una película, abordando temas de culpa, humor y memoria junto a su amigo y director Christian Basilis

La película Canelones, dirigida por Christian Basilis y basada en una experiencia real de Hernán Casciari, ha generado interés por la manera en que una simple broma telefónica de la adolescencia se convirtió en el eje de una historia cinematográfica. El propio Casciari explicó recientemente cómo aquel episodio marcó su vida y la de su entorno, y qué elementos fueron adaptados para llevar la anécdota a la pantalla grande.

El origen de la historia y su transformación

Durante su juventud en Mercedes, Argentina, Hernán Casciari y su amigo de la infancia, Christian Basilis, solían hacer bromas telefónicas a vecinos, buscando únicamente diversión entre amigos. Sin embargo, una de esas llamadas fue más allá: Casciari fingió ser un hijo ausente, lo que desencadenó una serie de emociones inesperadas tanto para él como para la persona al otro lado de la línea. Esta experiencia, que comenzó como un juego, terminó por dejar una huella profunda y se convirtió en la base de la trama de Canelones.

Con el paso de los años, la historia permaneció en silencio, en parte porque la madre de Casciari, conocida como Chichita, prefirió resguardar la privacidad de los involucrados. No fue sino hasta después de 2020, tras el fallecimiento del hombre que inspiró el personaje ficticio de Daniel, que Casciari pudo contar abiertamente lo sucedido y colaborar en la adaptación cinematográfica.

Adaptaciones y decisiones creativas

Para llevar la historia real al cine, Basilis y Casciari tomaron ciertas licencias creativas. Aunque la esencia de los hechos se mantiene, se modificaron nombres y detalles para proteger la identidad de las personas involucradas. Además, se incorporó humor negro y se ajustaron algunos tiempos y situaciones para hacer la narrativa más atractiva en pantalla.

Un aspecto destacado de la producción fue la participación de la comunidad de Orsai, el proyecto editorial de Casciari. Más de 5,500 socios productores votaron para elegir al reparto principal, lo que marcó una diferencia respecto a los procesos tradicionales de casting. Entre los actores seleccionados por votación estuvieron Darío Barassi y Verónica Llinás, quienes interpretan a los personajes centrales.

La reacción familiar y el impacto emocional

La madre de Casciari, Chichita, fue consultada en cada etapa del proceso. El director le mostró fragmentos del guion antes del rodaje para asegurarse de que ningún detalle la tomara por sorpresa. Según lo relatado por Casciari, algunas escenas fueron consensuadas directamente entre Basilis y su madre, mientras él se mantuvo al margen para respetar ese vínculo.

El propio Casciari reconoció que, tras aquella broma telefónica, tanto él como su amigo dejaron de hacer ese tipo de llamadas, en parte por el sentimiento de culpa que les generó el desenlace y porque estaban por terminar la secundaria. La experiencia los marcó y, años después, se transformó en una reflexión sobre los límites del humor y las consecuencias de los actos aparentemente inocentes.

Qué diferencia a Canelones y su proceso de producción

Canelones se distingue no solo por estar basada en hechos reales, sino también por su modelo de producción comunitaria y la transparencia en la toma de decisiones. El director, Christian Basilis, no tuvo la última palabra en el casting, ya que la comunidad de socios productores definió el reparto mediante votación vinculante. Este enfoque permitió que la película reflejara tanto la memoria personal de Casciari como la participación activa de su audiencia.

La historia, aunque adaptada para el cine, mantiene el núcleo emocional de la experiencia original. Casciari ha señalado que no planea una secuela, pues considera que la anécdota ya fue contada de la manera más fiel posible a su vivencia y a la de quienes la compartieron.

En el mundo del entretenimiento, no es común que una película surja de una anécdota tan íntima y que, además, involucre a la familia y a la comunidad en cada etapa. Canelones es un ejemplo de cómo una vivencia personal puede transformarse en una obra colectiva, abordando temas universales como la culpa, la memoria y el humor desde una perspectiva auténtica y cercana.

En el contexto de las producciones cinematográficas, la diferencia entre una historia basada en hechos reales y una ficción total radica en el grado de fidelidad a los acontecimientos originales y en las licencias creativas que se toman para adaptarla al lenguaje audiovisual. En el caso de Canelones, la participación de los involucrados y la transparencia en el proceso han sido clave para mantener el equilibrio entre realidad y ficción, permitiendo que la audiencia conecte con la historia desde un lugar genuino.

También te puede interesar