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Laurita Fernández rompe el silencio sobre su experiencia al congelar óvulos

Nora Lafón Editora de espectáculos y analista de televisión De Chismes

Por Nora Lafón

Laurita Fernández rompe el silencio sobre su experiencia al congelar óvulos De Chismes © dechismes.com
Laurita Fernández rompe el silencio sobre su experiencia al congelar óvulos © dechismes.com

La actriz argentina compartió cómo vivió el proceso de congelar óvulos, desde el tabú inicial hasta el apoyo inesperado de su entorno, y por qué decidió hablar abiertamente del tema

Laurita Fernández sorprendió al revelar detalles íntimos de su proceso para congelar óvulos, una decisión que tomó mientras su carrera artística se encontraba en pleno auge. La actriz, conocida por su participación en teatro y televisión, relató cómo el miedo al juicio y la falta de información la llevaron a mantener en secreto un tratamiento que, según sus palabras, aún se percibe como un tema prohibido en muchos espacios del entretenimiento.

El tabú en los camerinos

Durante una entrevista en la plataforma Núcleo en Vivo, Laurita Fernández confesó que al inicio del tratamiento prefería inyectarse en el camarín, lejos de miradas y preguntas. La actriz explicó que sentía la necesidad de ocultar el proceso, como si se tratara de algo que debía mantenerse en privado. Esta actitud, reconoció, no era impuesta por su entorno, sino una barrera personal alimentada por la falta de diálogo abierto sobre la fertilidad y la maternidad en la industria.

La logística del tratamiento no fue sencilla. Fernández relató anécdotas como la vez que, en medio de un evento, tuvo que confiar la refrigeración de su medicación a un chofer de remís, quien la ayudó a mantener la dosis en condiciones óptimas hasta que pudo aplicársela. Estos episodios muestran la complejidad de compaginar la vida profesional con un procedimiento médico que requiere disciplina y discreción.

Decisión informada y edad ideal

La actriz señaló que, aunque aprovechó lo que consideraba una "edad ideal" para congelar óvulos, no existe una única etapa válida para tomar esta decisión. Fernández subrayó que cada caso depende de los estudios médicos y del estado de salud de la mujer, y que la tecnología actual permite a muchas personas preservar su fertilidad si así lo desean y cuentan con los recursos necesarios.

El proceso, según Fernández, fue tanto físico como emocional. Al principio, le costaba compartir la situación incluso con sus compañeros de teatro, a pesar de que el tratamiento afectaba su rutina diaria. Solo cuando la incomodidad física se hizo evidente durante una función, se animó a explicar el motivo a sus colegas. La reacción de apoyo y comprensión que recibió la llevó a cuestionar por qué había sentido la necesidad de callar.

El impacto de hablarlo en público

Tras superar sus propios prejuicios, Laurita Fernández decidió compartir su experiencia públicamente. Explicó que hacerlo podría ayudar a otras mujeres que no cuentan con información suficiente o que sienten que el tema sigue siendo tabú. La actriz remarcó que la posibilidad de congelar óvulos depende de factores médicos y económicos, pero que la tecnología ofrece alternativas reales para quienes buscan decidir sobre su maternidad sin presiones externas.

La apertura de Fernández no solo visibiliza una práctica cada vez más común entre figuras del espectáculo, sino que también contribuye a normalizar conversaciones sobre autonomía y tiempos personales en la vida de las mujeres. Su testimonio, lejos de dramatizar el proceso, invita a reflexionar sobre la importancia de derribar prejuicios y compartir información útil en un medio donde la imagen y las expectativas sociales suelen pesar más que la realidad individual.

Lo que significa para la industria y el público

El caso de Laurita Fernández pone sobre la mesa la necesidad de hablar abiertamente sobre temas de salud reproductiva en el mundo del entretenimiento. Aunque la decisión de congelar óvulos es personal y depende de múltiples factores, la visibilidad de figuras públicas puede motivar a otras mujeres a informarse y tomar decisiones sin miedo al estigma. La reacción positiva de su entorno demuestra que los prejuicios muchas veces existen más en la percepción individual que en la realidad colectiva.

En la industria del entretenimiento, donde la presión por cumplir con ciertos estándares y tiempos personales es constante, testimonios como el de Fernández abren espacio para una conversación más honesta sobre maternidad, carrera y autonomía. La actriz no solo desafió un tabú, sino que también mostró que el apoyo puede llegar de los lugares menos esperados, y que compartir experiencias puede ser el primer paso para cambiar la narrativa en torno a la fertilidad y la vida profesional de las mujeres.

El congelamiento de óvulos es un procedimiento médico que permite preservar la fertilidad de una mujer para el futuro. A diferencia de otros tratamientos, no garantiza un embarazo, pero ofrece la posibilidad de decidir cuándo intentar ser madre, especialmente en contextos donde la carrera profesional o circunstancias personales dificultan la maternidad inmediata. En América Latina, el acceso a esta tecnología varía según el país y el nivel socioeconómico, y la conversación pública sobre el tema sigue evolucionando, especialmente cuando figuras del espectáculo deciden compartir sus historias.

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