Rosita Arenas saldrá del retiro para recibir el Ariel de Oro durante la edición 68 de los Premios Ariel. A sus 93 años volverá a los Estudios Churubusco, donde filmó varias de las películas que la convirtieron en uno de los rostros femeninos más conocidos de la Época de Oro del cine mexicano. La entrega está prevista para el 3 de octubre.
El homenaje pendiente
La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas entregará la distinción en una ceremonia que también reconocerá al documentalista Demetrio Bilbatúa. Arenas contó que la noticia la emocionó porque, según le informaron, no tuvo un voto en contra. Para asistir, tuvo que volver a comprar maquillaje y prepararse en un salón de belleza. Durante años había guardado la imagen pública de la estrella, según confirmó la cobertura de El Universal.
El Ariel de Oro 2026 será compartido por Rosita Arenas y el documentalista Demetrio Bilbatúa, de acuerdo con la AMACC.
El regreso será breve. La actriz ha explicado que Rosita Arenas quedó atrás y que ahora prefiere su vida lejos de las excentricidades y de la exposición pública. Después de la ceremonia planea volver al perfil bajo que eligió hace décadas. Su presencia en los Estudios Churubusco será una excepción ligada al homenaje.
Una carrera de medio centenar
También identificada como Rosa Arenas de Dios, nació en Venezuela y creció en México. Trabajó durante poco más de una década en una industria que vivía uno de sus periodos de mayor esplendor. Participó en alrededor de medio centenar de películas y compartió pantalla con Pedro Infante, Pedro Armendáriz y Cantinflas. Luis Buñuel también la dirigió. Arenas recuerda aquella experiencia desde su primer día de filmación, cuando tenía 17 años.
Su filmografía pasó por varios géneros. Apareció junto a Pedro Infante en ¿Qué Te Ha Dado Esa Mujer? y Escuela de Rateros. También participó en El bruto, La momia azteca, Los chiflados del rock and roll y El espejo de la bruja. Trabajó en melodramas, comedias y películas de terror. Con frecuencia interpretó a la llamada niña buena.
La trayectoria de Arenas está ligada a la Época de Oro del cine mexicano e incluye El bruto, de Luis Buñuel, además de colaboraciones con figuras como Pedro Infante. La actriz ha dicho que el homenaje le provoca emoción y que la designación, según le informaron, no tuvo un voto en contra.
No vivió ese encasillamiento como una barrera. Arenas pensaba que una villana no habría correspondido con la imagen que proyectaba, pero tampoco lo veía como un problema. Recuerda la seguridad con la que enfrentó aquella primera filmación. También conserva la felicitación de Buñuel porque su voz no tembló.
La elección de su familia
La decisión más importante de su vida profesional llegó después de su matrimonio con Abel Salazar, actor, director y productor. Tras filmar junto a él La maldición de la Llorona en 1963, Arenas decidió retirarse para dedicarse por completo a sus hijas, Rosa y Claudia. Una se convirtió en guionista. La otra, en chef.
Dejó el cine sin arrepentirse. Mientras Salazar continuaba trabajando, ella siguió cerca de la actividad cinematográfica y revisaba sus guiones con anotaciones. El cine seguía presente en casa, pero dejó de ocupar el centro de sus prioridades.
La actriz explicó esa decisión desde su experiencia como madre, abuela y bisabuela. Sus nietos conocen sobre todo a la abuela, no a la estrella que aparece en las películas de aquella época. Su historia se relaciona con otra semblanza de una figura veterana cuya vida también quedó ligada al cine mexicano.
La mirada sobre el cine actual
Arenas no cree que la nostalgia por la Época de Oro deba desplazar al cine mexicano contemporáneo. Reconoce el trabajo de los directores actuales y señala que las producciones del país aparecen en festivales como Venecia y Toronto. Para ella, la grandeza del periodo clásico pertenece a la memoria. El presente también cuenta con obras y creadores capaces de recibir reconocimiento internacional.
Sobre el predominio de la violencia en las películas actuales, su explicación parte de la realidad que observa en México. No idealiza el pasado. Relaciona los temas del cine con las circunstancias que vive la sociedad.
El Ariel de Oro no reabre una carrera ni anuncia un regreso a la pantalla. Reconoce una filmografía que terminó cuando Arenas decidió priorizar a su familia. También confirma que el gremio todavía la considera parte de su historia. La distinción tiene valor porque no borra su retiro ni le pide abandonar la vida que eligió.
En este caso, el Ariel de Oro reconoce una trayectoria completa. No es una nominación competitiva por una película reciente. La ceremonia permitirá que Arenas vuelva al lugar donde trabajó durante años, aunque sus declaraciones dejan claro que la atención pública será temporal. El homenaje celebra a la estrella sin olvidar a la mujer que decidió vivir lejos de ella.