Pipo Mancera, creador de Sábados Circulares, marcó la televisión argentina con su estilo único y arriesgado, pero también enfrentó el olvido y el cambio de época en sus últimos años
Pipo Mancera es recordado como una de las figuras más influyentes de la televisión argentina, especialmente por su trabajo en Sábados Circulares. Aunque él mismo evitaba el título de pionero, su entrega y creatividad transformaron la forma de hacer programas en vivo, dejando huella en la industria y en generaciones de espectadores.
El nacimiento de un estilo propio
José Nicolás Mancera, conocido como Pipo, nació el 20 de diciembre de 1930 en Buenos Aires y desde joven mostró interés por el periodismo y el cine. Tras pasar por varias revistas y medios, su llegada a la televisión marcó un antes y un después. Sábados Circulares debutó en 1962 y rápidamente se convirtió en un fenómeno, gracias a su formato de larga duración, invitados internacionales y desafíos en vivo que sorprendían a la audiencia.
Mancera no dudaba en realizar actos arriesgados, como montarse a un elefante o lanzarse en paracaídas, todo con el objetivo de mantener la atención del público. Además, fue responsable de transmitir eventos históricos, como la boda de Palito Ortega y Evangelina Salazar, y de entrevistar a figuras que luego serían leyenda, como Diego Armando Maradona en su infancia.
Éxito, exilio y regreso fallido
Durante más de una década, Sábados Circulares fue sinónimo de éxito, llegando a medir hasta 80 puntos de rating y recibiendo a estrellas internacionales como Sophia Loren, Alain Delon, Marcello Mastroianni, Pelé, Raphael y Joan Manuel Serrat. Sin embargo, el golpe militar de 1976 obligó a Mancera a exiliarse, viviendo en varios países y enfrentando el distanciamiento de muchos colegas a quienes había apoyado desde su programa.
Con el regreso de la democracia en 1983, Mancera intentó volver a la televisión con Videoshow, pero el ciclo solo duró 29 días. Esta experiencia marcó un punto de quiebre en su carrera y en su relación con el medio, que ya había cambiado radicalmente. En esos años también enfrentó la enfermedad y posterior fallecimiento de su esposa, lo que lo llevó a una etapa de bajo perfil hasta su reencuentro con Esther Ferrando, ex coreógrafa de Sábados Circulares.
Reconocimientos y el desafío de adaptarse
A pesar de los altibajos, Mancera recibió homenajes y premios, como el Martín Fierro a la trayectoria en 1996. En 2007, fue invitado por Héctor Ricardo García a reeditar Sábados Circulares en Crónica TV, pero el intento no logró conectar ni con el público original ni con las nuevas generaciones. El formato, que había revolucionado la televisión décadas atrás, ya no encontraba su lugar en una industria transformada por nuevas tendencias y expectativas.
La historia de Mancera refleja cómo el éxito en la televisión puede ser efímero y cómo las figuras más emblemáticas también enfrentan el desafío de reinventarse o aceptar el paso del tiempo. Su legado, sin embargo, sigue presente en la memoria colectiva y en la forma en que se conciben los programas de variedades en la región.
El impacto de Sábados Circulares y la televisión en vivo
Sábados Circulares fue el primer programa ómnibus de Argentina, con emisiones que llegaron a durar hasta ocho horas. Su estructura, basada en entrevistas, música en vivo, humor y sorpresas, sentó las bases para muchos formatos posteriores en la televisión latinoamericana. La apuesta por la transmisión en vivo y la interacción directa con el público marcaron una diferencia clave respecto a otros ciclos de la época.
El caso de Pipo Mancera también ilustra cómo la televisión abierta y los programas de larga duración han ido perdiendo espacio frente a nuevas formas de consumo y plataformas digitales. Hoy, la competencia por la atención del público es mucho más fragmentada, y los formatos tradicionales deben adaptarse para sobrevivir. En este contexto, la historia de Mancera y su programa sigue siendo un referente para quienes buscan entender la evolución del entretenimiento en español.
La televisión argentina ha sido escenario de grandes transformaciones, y figuras como Pipo Mancera ayudaron a definir lo que significa un programa de variedades en vivo. Así como en otras ocasiones se han aclarado rumores y relaciones entre celebridades, como sucedió recientemente con la explicación de Julieta Poggio sobre su vínculo con Daniela Celis, la trayectoria de Mancera demuestra que el contexto y la adaptación son esenciales para permanecer vigente en la industria.
En la televisión, el rating es una de las métricas más utilizadas para medir el éxito de un programa. Se calcula a partir del porcentaje de hogares o personas que sintonizan una emisión en un momento determinado, y puede variar según el país y la empresa de medición. En Argentina, alcanzar cifras como las que logró Sábados Circulares en su época es cada vez más difícil, debido a la fragmentación de la audiencia y la competencia de nuevas plataformas. Por eso, los programas que logran mantenerse relevantes suelen combinar formatos tradicionales con estrategias digitales y presencia en redes sociales.