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América Latina no logra contener el desborde textil

América Latina no logra contener el desborde textil De Chismes © dechismes.com
América Latina no logra contener el desborde textil © dechismes.com
Ciudad de México desecha 150,000 toneladas de textiles al año y reprocesa apenas 1 %. La ropa usada no compensa el flujo de prendas nuevas ni la falta de reglas para el sector.

En el desierto de Atacama, en Chile, se han acumulado más de 60,000 toneladas de ropa abandonada.

La publicación peruana La República relaciona ese volumen con el comercio internacional de prendas usadas y la moda rápida. Parte de la ropa importada desde Europa y otras regiones no encuentra compradores y acaba como residuo en el país receptor. El circuito de segunda mano no garantiza que todas las prendas vuelvan a usarse, como documentó La República.

En Ciudad de México se desechan unas 150,000 toneladas de residuos textiles cada año. Apenas 1 % se reprocesa. A escala global, menos de 1 % de los textiles se recicla para convertirlo nuevamente en productos textiles, según datos citados por Textile Today.

Un flujo difícil de contener

La moda rápida, impulsada también por el comercio electrónico, ofrece prendas de bajo precio y calidad que favorece su descarte. La fabricación masiva acarrea impactos ambientales y laborales. Cuando la ropa sale de los clósets, suele mezclarse con otros residuos o termina en vertederos. Reciclarla también es difícil: las mezclas de fibras complican la recuperación de materiales. Los tintes y otros componentes añaden obstáculos para obtener materiales de calidad comparable.

En México, los consumidores compran entre 2,500 millones y 3,500 millones de piezas de ropa al año, según cifras de la industria. La población de la capital supera los ocho millones de habitantes y rebasa los 23 millones al contar su zona conurbada. Allí se desechan textiles domésticos. También terminan en la basura calzado, bolsas y tapicería. La tasa de reprocesamiento sigue en apenas 1 %.

El problema alcanza a toda la región. Argentina y Brasil enfrentan grandes volúmenes de producción, importación y desecho. Colombia también lidia con esos flujos; Perú y Chile, con la ropa descartada. El diseño y la manufactura se distribuyen entre distintos países. La venta ocurre en otros mercados y el impacto ambiental queda repartido a lo largo de la cadena.

En la Unión Europea se desechan alrededor de 5.2 millones de toneladas de ropa y calzado al año, equivalentes a unos 12 kilogramos por persona, según Textile Today.

Reutilizar antes de desechar

En Ciudad de México, Tania Palacios y Zayda Aullet fundaron Ciclo Curaduría Textil en 2018 junto con Manuela Casique. El emprendimiento nació de su interés por la ropa usada y da prioridad a las fibras naturales.

El negocio obtiene prendas en mercados y mediante donaciones. También las compra a personas que las venden. Empezó en línea y después abrió un local físico.

Palacios contó a IPS que se acercó a la ropa de segunda mano en Nueva York en 2015. Su interés se volvió más consciente tras regresar a México en 2017. También cuestionó la producción masiva por sus efectos sobre quienes trabajan en la manufactura y sobre el ambiente.

La plataforma Fundamentally, fundada por Diana Hernández, ha encontrado cobijas abandonadas en barrancas del noroeste de la capital, mezcladas con otros desechos. También ha hallado manteles y cortinas en esos sitios.

En 2023, Hernández lanzó una guía para revisar y reorganizar clósets. La iniciativa busca promover una reflexión sobre los hábitos de compra.

El comercio de segunda mano incluye tiendas y ventas en línea. También se mueve en mercados al aire libre conocidos como tianguis. A eso se suman las pacas de ropa importada, pero esos canales no compensan el volumen de prendas nuevas que entra al mercado y luego sale de los hogares.

En São Paulo, los distritos de Brás y Bom Retiro han alcanzado tasas de recuperación textil cercanas a 30 %. El modelo está asociado a redes de recolección y aprovechamiento, según Infobae.

Reglas desiguales en la región

México carece de una regulación específica para la fabricación textil. Tampoco tiene reglas sectoriales sobre los materiales ni sobre el reciclaje o reúso de fibras. La Ley General de Economía Circular de 2025 no establece esquemas para el sector, aunque su reglamento, todavía en construcción, podría incorporarlos.

En Ciudad de México hay una iniciativa legislativa sobre reciclaje. La Secretaría de Medio Ambiente anunció que prepara una propuesta para el manejo de residuos textiles, pero aún no la ha materializado.

Brasil produjo 2.2 millones de toneladas de textiles en 2024 y generó más de 152,000 toneladas de residuos. Recicló 60,000 toneladas. El país cuenta con una Ley de Incentivos para el Reciclaje de 2021 y puso en marcha su Estrategia Nacional de Economía Circular en 2024.

En Colombia, alrededor de 10,000 empresas emplean a más de 500,000 personas en el sector. La producción textil alcanzó unas 174,000 toneladas en 2024. Los desechos rondaron las 200,000 toneladas y el reciclaje sigue en niveles bajos. El país tiene una estrategia nacional de economía circular; la específica para textiles y confección continúa en preparación.

Chile cuenta con una Hoja de Ruta de Economía Circular para 2040 y una Ley de Responsabilidad Extendida del Productor de 2025. La norma incorpora las telas entre siete productos prioritarios.

En 2022, Chile recibió unas 124,000 toneladas de textiles usados. Cerca de 75 % se consideró no reutilizable y terminó en vertederos, incluidos los del desierto de Atacama. La recuperación llegó apenas a 1 %.

El reaprovechamiento textil desvía prendas del flujo de basura para convertirlas en materiales útiles. También puede recuperar retazos y textiles domésticos.

El proceso empieza con la recolección. Después se clasifica el material por calidad y composición, además de evaluar si puede reciclarse. La reutilización prolonga la vida de una prenda; reciclarla implica transformar sus materiales. Ninguno de los dos procesos sustituye la necesidad de reducir el volumen de ropa descartada.

Las emprendedoras y especialistas consultadas por IPS plantearon que las marcas deberían considerar el destino de cada prenda cuando deja de usarse. Propusieron incentivos y cambios en los impuestos y subsidios a la producción. También pidieron medidas contra el contrabando y más apoyo al reciclaje.

En la Unión Europea, desde julio de 2026 rige para las grandes empresas la prohibición de destruir ropa y calzado no vendidos. Además, las normas europeas exigen que cada Estado miembro establezca un sistema de responsabilidad ampliada del productor para textiles antes del 17 de abril de 2028. Estos sistemas asignan a las empresas obligaciones de financiación para la gestión de residuos textiles.

La discusión sobre industrias culturales tiene otro ángulo: la historia del apellido de Llano aborda su vínculo con el rock y la televisión mexicana. Aquí, el foco está en la fabricación y el destino de la ropa.

Nora Lafón Editora de espectáculos y analista de televisión De Chismes
Editora

Nora Lafón

Nora Lafón es editora de De Chismes, especializada en periodismo cultural, celebridades y entretenimiento en Argentina, México y América Latina. Su cobertura incluye noticias del espectáculo, declaraciones de figuras públicas, acontecimientos personales y novedades de la televisión y la música. En sus artículos prioriza la información confirmada, el contexto de cada noticia y la distinción entre hechos verificables, rumores y contenidos promocionales.